Receta de rosquitas dulces
Hoy te presentamos la receta de Rosquitas dulces, unos de los postres mas comunes en México y Estados Unidos. Estas rosquitas, rosquillas, bolas de fraile o también llamadas, en algunas regiones, rosquillas fritas, donas son un dulce que se puede hacer al horno o bien fritas.
Estas listo/a para preparar unas rosquitas dulces caseras irresistibles? 🍩 ¡Manos a la masa! 😋
🍴 Porciones: 30 rosquitas
⌚ Tiempo de preparación: 35 minutos
⌚ Tiempo de cocción: 15 minutos
☝ Cocina: Argentina
💪 Dificultad: Fácil
🤔 Calorías: 280 calorías por porción
Ingredientes para la receta de rosquitas dulces
- 600 grs de harina de trigo común (preferiblemente harina de repostería o harina 0000).
- 180 grs de azúcar blanca.
- 200 ml de leche tibia (aproximadamente).
- 60 grs de mantequilla (manteca) a temperatura ambiente.
- 2 huevos grandes.
- 30 grs de levadura fresca de panadería (o 10 grs de levadura seca).
- 1 cucharadita de esencia de vainilla (o la ralladura de 1 limón, para aromatizar).
- 1 cucharadita de sal fina.
- Aceite vegetal abundante para freír (girasol, maíz u otro aceite suave).
- Azúcar extra para rebozar las rosquitas (al gusto).
Rinde: Con estas cantidades obtendrás unas 30 rosquitas medianas, dependiendo del tamaño que les des. Puedes ajustar las proporciones si quieres hacer más o menos cantidad.
Receta de rosquitas dulces paso a paso
Activar la levadura
En un bol pequeño coloca la levadura fresca desmenuzada (o la levadura seca) con 1 cucharada de azúcar (tomada de los 180 g) y ~50 ml de la leche tibia. Remueve hasta disolver. Deja reposar ~5-10 minutos hasta que se forme espuma en la superficie (esto indica que la levadura se activó correctamente). Si pasados 10 min no ves burbujas ni espuma, la levadura podría estar inactiva y es mejor usar un nuevo sobre o bloque.
Formar la masa (mezcla inicial)
En un recipiente grande o sobre la encimera limpia, haz una corona de harina (un volcán con un hueco en el centro). Espolvorea la sal alrededor del borde de la harina (para que no toque directamente la levadura al principio). En el centro añade los huevos, el resto del azúcar, la esencia de vainilla (o ralladura de limón) y la levadura activada con su líquido. Con la mano o una cuchara de madera, comienza a integrar los líquidos con parte de la harina, mezclando desde el centro y incorporando poco a poco la harina de los bordes. Mientras mezclas, vierte de a poco la leche tibia restante. Amasa ligeramente hasta que todos los ingredientes estén integrados, aunque en este punto la masa estará algo pegajosa aún.
Incorporar la mantequilla y amasar
Agrega ahora la mantequilla blanda (pomada) a la masa. Sigue amasando con las manos, aplastando y doblando la masa para integrar bien la mantequilla. Al principio parecerá pegajosa, pero continúa trabajando la masa unos minutos: verás que se vuelve más elástica y suave. Si la masa está excesivamente pegajosa que no se despega de las manos, puedes espolvorear un poquito más de harina (sin pasarte, la masa debe quedar más bien tierna). Debes amasar durante unos 5-8 minutos hasta lograr un bollo homogéneo, blando y que se despegue de la mesa (no pasa nada si queda ligeramente pegajoso al tacto, es preferible a que quede seco).
Leudar la masa
Forma una bola con la masa y colócala en un bol limpio ligeramente aceitado o enharinado. Cubre el bol con un paño húmedo o film transparente y déjalo reposar en un lugar tibio y sin corrientes hasta que la masa duplique su tamaño. Dependiendo de la temperatura ambiente, esto puede tardar entre 45 minutos y 1 hora aproximadamente (en días fríos puede tomar hasta 1 hora y media). Un truco: puedes precalentar el horno 1 minuto, apagarlo, y dejar el bol dentro para que leve más rápido en ambiente cálido.
Formar las rosquitas
Cuando la masa haya levado y esté esponjosa, apóyala sobre la mesa ligeramente enharinada. Presiona con el puño para desgasificarla (sacar el exceso de aire). Divide la masa en porciones más pequeñas: primero en 4 partes, luego cada parte en otras 6-8 bolitas, hasta obtener unas ~30 bolitas similares (del tamaño de una pelota de golf aproximadamente). Tapa las bolitas con un paño y déjalas reposar 10 minutos para que se relajen (así será más fácil darles forma). Pasado ese tiempo, toma cada bollito y haz un agujero en el centro con el dedo enharinado, estirando suavemente hasta formar una argolla o rosquilla. El agujero central hazlo algo grande, ya que al freír se encoge un poco. Ve colocando las rosquitas formadas sobre la mesa enharinada o en una bandeja.
Freír las rosquitas
Calienta abundante aceite en una sartén profunda o cacerola a fuego medio. La temperatura ideal es medio-alta (unos 170-180°C). Si no tienes termómetro, prueba echando un pedacito de masa: debe burbujear alegremente y dorarse en ~1 minuto. Fríe las rosquitas de a tandas pequeñas (3-4 a la vez) para no enfriar el aceite. Coloca cada rosquita con cuidado en el aceite caliente. Deja freír unos 2-3 minutos por cada lado, volteándolas con una espumadera cuando veas el borde dorado. Deben inflarse y quedar doraditas. Controla que el aceite no esté excesivamente caliente para que no se doren por fuera sin hacerse por dentro (si se doran en menos de 1 minuto, baja un poco el fuego). Una vez doradas por ambos lados, retíralas con la espumadera dejando escurrir el exceso de aceite.
Rebozar en azúcar y enfriar
Coloca las rosquitas fritas sobre un plato con papel absorbente para eliminar el aceite sobrante. Cuando aún estén calientes (al tacto pero sin quemarte), rebózalas en azúcar por todos sus lados. Puedes usar azúcar común o, si prefieres un acabado más fino, espolvorearlas con azúcar glas (impalpable). Otra opción tradicional es bañarlas con un hilo de miel (rosquitas almibaradas). Déjalas enfriar unos minutos y… ¡listas para servir! ✨
Nota: Si quieres hornear las rosquitas en lugar de freírlas, también es posible. Colócalas en una placa engrasada y llévalas al horno precalentado a 180°C unos 15-20 minutos hasta que estén cocidas y ligeramente doradas. Luego pincélalas con almíbar (agua + azúcar) para que queden brillantes y espolvorea azúcar. Quedarán más ligeras al horno, aunque la textura es más parecida a un bollo que a la típica rosquilla frita.
Consejos y trucos para la receta de rosquitas dulces💡
Levadura y fermentación
Asegúrate de que la levadura esté fresca (si es seca, que no esté caducada). Activarla previamente con leche tibia y azúcar ayuda a garantizar que subirá bien. La masa con levadura necesita un buen tiempo de levado; no tengas prisa y deja que doble su volumen. Esto hará que las rosquitas queden bien aireadas y suaves.
Masa manejable
Es normal que la masa de rosquitas sea blandita y algo pegajosa – eso es lo que luego da una miga tierna. Evita agregar demasiada harina extra o saldrán duras. Si se te pega mucho en las manos al formar las argollas, úntate las manos con un poquito de aceite para manipularla mejor en lugar de añadir harina.
Fritura perfecta
La temperatura del aceite es clave. Si está muy frío, las rosquillas absorberán mucho aceite y quedarán pesadas; si está muy caliente, se dorarán por fuera enseguida pero quedarán crudas por dentro. Mantén un fuego medio e intenta que el aceite se mantenga en torno a 175ºC. Un truco: fríe primero una rosquita de prueba y ajústate según veas (tiempo de cocción, temperatura, etc.).
Escurrido y rebozado
Deja escurrir bien cada tanda sobre papel de cocina para eliminar la grasa sobrante. Rebozar en azúcar cuando aún están calientes hace que se pegue mejor. Si esperas a que enfríen del todo, el azúcar no se adhiere tan bien. Para una capa extra, después de rebozarlas puedes volver a espolvorear un poco más de azúcar glas al presentarlas.
Conservación
Estas rosquillas están más ricas recién hechas, pero si te sobran, consérvalas en un recipiente hermético una vez frías. Aguantan tiernas 1-2 días. Pasado ese tiempo, tienden a secarse; siempre puedes darles un golpe de calor en el microondas (10 segundos) o en el horno suave para esponjarlas un poco antes de consumirlas. También puedes congelarlas (sin el azúcar por encima) y luego descongelar a temperatura ambiente y rebozar en azúcar antes de servir.
Variaciones de la receta🌟
Rosquitas con anís
Una versión muy tradicional en España son las rosquillas de anís. Para hacerlas, añade 1 cucharadita de licor de anís dulce (o semillas de anís machacadas) a la masa junto con la leche y la vainilla. El resto del proceso es igual, y al final se espolvorean con azúcar mezclada con un poco de canela. ¡Quedan con un aroma y sabor fantástico a anís!
Versión integral o con menos azúcar
Si quieres unas rosquitas más saludables, puedes substituir la mitad de la harina blanca por harina integral (ten en cuenta que necesitarás un poquito más de líquido, ya que la integral absorbe más). Reduce el azúcar en la masa a gusto (por ejemplo, 100 g en vez de 180 g) – quedarán menos dulces, pero luego puedes compensar rebozándolas igualmente en azúcar o acompañándolas de mermelada light. También puedes usar edulcorante granulado apto para cocción en lugar de azúcar en la masa, siguiendo las equivalencias que indique el producto.
Glaseado o relleno
Además del clásico rebozado en azúcar, puedes decorar tus rosquitas con un glaseado sencillo (mezcla azúcar glas con unas gotas de agua o jugo de limón hasta formar una pastita y baña la cara superior de las rosquillas; deja secar). Otra idea deliciosa es rellenarlas: abre las rosquitas por la mitad una vez fritas y frías y úntalas con dulce de leche, crema pastelera o la mermelada que más te guste, como si fueran pequeños bollitos rellenos.
Rosquitas horneadas
Como mencionamos en la nota, es posible hacerlas al horno para una alternativa más ligera. Saldrán más parecidas a bollos que a donuts fritos, pero igualmente ricas. Para darles un toque de fritura sin freír, hay quien las pincela con mantequilla derretida antes de hornear para que doren mejor y queden con sabor más similar. También al sacarlas del horno se pueden pintar con un almíbar ligero (agua + azúcar hervida) para luego rebozarlas en azúcar sin que queden secas. Es una opción válida si prefieres evitar las frituras.
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